Cómo descongelar el marisco correctamente

Cómo descongelar el marisco correctamente

 

 

¿Sabemos cómo descongelar el marisco de forma correcta? A continuación, te ofrecemos algunos consejos para que tus comidas y cenas con productos del mar congelados sean todo un éxito.

 

 

La importancia de la higiene

 

La Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición del Ministerio de Sanidad (AECOSAN) recuerda que hay que lavarse las manos con agua y jabón antes de tocar los alimentos, además de asegurarnos de que tanto nuestros utensilios de cocina como la superficie sobre la que vamos a cocinar estén impolutos.

 

 

No romper la cadena de frío

 

En el caso del marisco congelado, debemos evitar que se rompa la cadena de frío, ya que es fundamental para que el producto mantenga intactas sus propiedades. El consejo de AECOSAN es guardar los alimentos con rapidez en el congelador una vez comprados. En Hiperxel tenemos a tu disposición bolsas isotérmicas de diferentes tamaños para que puedas preservar mejor la cadena de frío entre que sales de la tienda y llegas a casa. Aprovecha las ocasiones en que las regalamos para hacer con una gratis ;).

 

 

¿Crudo o cocido?

 

Por fin ha llegado el momento de descongelar nuestro marisco. ¿Qué hacemos? Si no somos muy expertos en la materia, lo primero que tenemos que comprobar es si el marisco congelado que hemos comprado está crudo o ha sido cocido previamente y el uso que le vayamos a dar al producto.

El marisco crudo sólo debe descongelarse si se va a cocinar a la plancha o al horno. Para cocerlo en agua o al vapor, es mejor hacerlo con el producto directamente congelado. Si el marisco está crudo y tiene cáscara, la mejor opción es sumergirlo en agua fría durante unos minutos mientras se descongela y, a continuación, ponerlo a escurrir encima de un recipiente con rejilla dispuesto sobre un plato u otro recipiente similar, donde vaya cayendo el agua sobrante. Si, por el contrario, el marisco no tiene cáscara, o está ya cocido, lo aconsejable es dejar que se descongele lentamente en un recipiente con rejilla y tapado dentro del frigorífico.

 

 

Observar el aspecto del marisco

 

Sea cual sea el método de cocinado que vayamos a utilizar (cocido, frito, a la plancha, etc.) debemos asegurarnos de que el marisco se ha descongelado completamente. Para ello, lo mejor es fijarnos en la textura del producto, tanto en su exterior como en su interior.

 

Si, al presionar el marisco, notamos que está duro por dentro (esto es fácil de comprobar con los crustáceos con cáscara) significa que necesita más tiempo de descongelación. Hay que tener en cuenta que una descongelación insuficiente nos dará problemas a la hora de cocinar el marisco, especialmente si optamos por hacerlo a la plancha.

 

Si seguimos todos estos pasos, podemos estar seguros de que las propiedades organolépticas de nuestro marisco congelado (color, sabor, textura y aroma) serán óptimas. Además, también conservaremos intactas las propiedades que no vemos, es decir, las nutricionales. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) destaca el alto valor nutricional del marisco, muy beneficioso para la salud por su riqueza en proteínas, ácidos grasos Omega-3, vitaminas y minerales.

 

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