Ideas para usar bien tu congelador de casa

Ideas para usar bien tu congelador de casa

 

El congelador es esa parte de la nevera que se abre tan poco que parece que no existe, y que puede servir tanto para almacenar precocinados como para conservar un poco más el calor de hogar de los estofados maternos. Con su ayuda también podremos disfrutar de algunos alimentos estacionales durante más tiempo, contribuir al ahorro familiar y, en definitiva, comer mejor. Pero… ¿sabes cómo sacarle el máximo partido al congelador de tu casa? Hoy en Hiperxel te queremos dar algunos consejos.

1. Mantenlo siempre a una temperatura constante

Asegúrate de que la temperatura está a -18 grados y de no hacerla subir rápido metiendo demasiada comida a la vez (algunos congeladores disponen de un botón de acelerado para este tipo de situaciones). Nunca metas en él alimentos calientes: le harás trabajar más, y cuánto más tiempo tarde la comida en congelarse más fácil es que se formen grandes cristales de hielo y las bacterias se multipliquen. La clave de tener un congelador sano es mantenerlo siempre a la misma temperatura.

2. Envasa bien los alimentos

El frío quema, y en el congelador hace bastante de eso. Seguro que más de una vez os habéis encontrado alimentos con un aspecto “quemado”. Esto se podía evitar cerrándola bien dentro de una bolsa para congelados o cubriendo la comida bien con film. Esto también evitará la contaminación cruzada entre diferentes comidas.

Si envasáis al vacío para congelar, no apuréis éste al máximo. El agua aumenta de tamaño al congelarse, así que todo debe tener un mínimo de margen para expandirse (si no lo hacéis vosotros mismos comentádselo a vuestros proveedores para que lo tengan en cuenta). Por eso mismo tampoco es recomendable congelar líquidos en tarros de cristal ni llenar demasiado los tápers con caldo, guisos u otras recetas con mucho líquido. Cuando la física haga su trabajo os podéis encontrar parte del contenido esparramado por fuera.

Si tenéis la típica bolsa en la que vais poniendo huesos, cabezas de gamba u otras cosas que vais a utilizar para hacer caldos, evitad –poniendo por ejemplo un poco de film de cocina entre ambas– que la comida congelada y la que aún está fresca se toquen.

3. Organización

Llevar una rotación y ser conscientes de lo que tenemos en reserva es imprescindible para que ésta aventura llegue a buen puerto. Si apuntas en un documento del bloc de notas de tu teléfono lo que tienes congelado y en qué fecha entró, evitarás comprar alimentos que ya tienes, darás salida a los que ya llevan tiempo allí y ahorrarás dinero.

4. No uses el congelador como un sustituto de la basura…

Si metes en el congelador un pescado que lleva tres días en la nevera pero no vas a cocinar, sacarás algo aún peores condiciones. El congelador sirve para aprovechar las buenas ofertas en productos congelados para abastecerse durante más tiempo de una sola vez y optimizar el tiempo que empleamos en comprar o las energías que empleamos en cocinar, no para que lances en él comida medio pocha que nunca te vas a comer.

5. …Pero tampoco tires nada

Hay casos en los que sí puede utilizar el congelador para reciclar. Por ejemplo, si vives solo y cada vez que cortas un cuarto de cebolla, berenjena, calabacín o pimiento para un sofrito o para hacer algunas de nuestras fabulosas recetas, ves languidecer el resto en la nevera hasta que muere, pícalo entero y ponlo a congelar en un recipiente pequeño. Para el próximo sofrito no tendrás que empezar otras hortalizas.

6. Congela en el formato que vayas a consumir

Si compras carne picada para hacer unas albóndigas o un pollo para guisar, es mucho más práctico que lo congeles una vez cocinado que en crudo. Si ahora que tienes el producto fresco y recién comprado te da palo, imagínate cuando tengas que descongelarlo para cocinar. Por otro lado, recuerda lo bien que va tener comida lista para llevar al trabajo, o comer algo elaborado y reconfortante esos días en los que estás cansado y no tienes ni tiempo ni fuerzas para cocinar.

7. El tamaño importa

Cuanto más ajustado al tamaño de consumo sea lo que vas a congelar, mejor: la congelación tarda menos en llegar al centro en las piezas más pequeñas, así que si tienes un lomo entero que vas a consumir en filetes congélalo directamente en ese formato..

Se trata de envasarlos en film de cocina o plástico alimentario, como el que se usa para separar las lonchas de los quesos blanditos o dentro del papel de envolver embutidos. Se puede hacer individualmente, o de dos en dos si es así como los vamos a descongelar, y ponerlos  encima de una base plana (por ejemplo, una bandeja de porex) con cuidado. Unas cuentas vueltas de film al conjunto final lo mantendrá protegido de las quemaduras, y listo para ir consumiendo al ritmo que se quiera.

8. Descongela en condiciones

La manera ideal de descongelar los alimentos es en la parte menos fría de la nevera, sobre una rejilla para que no se empapen de sus propios jugos y de un día para otro. Así se lo pondremos difícil a las bacterias y los alimentos mantendrán al máximo su textura y sabor originales.

Como en todo, hay excepciones: las verduras que hemos escaldado y congelado hace unos pasos deben meterse directamente en agua hirviendo (o al vapor), y los guisos, estofados y alimentos cocinados en salsa son los que menos sufrirán si los descongelamos en el microondas. Es recomendable hacerlo siempre a la mínima potencia, en tandas, vigilando el proceso de cerca y removiendo si es necesario para ayudar a distribuir bien el calor. Si lo hacemos así, podremos disfrutar de un guiso bien descongelado.

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